Blancos que se comparan
Dos muestras parecidas sobre la mesa pueden verse distintas en una pared soleada. Probamos el tono junto al pavimento de día y con las lámparas encendidas.
Madera clara y tonos tranquilos pueden dar un aire mediterráneo sin convertir la casa en una postal. Partimos de la luz real, el suelo y las piezas que no se van a cambiar.
Miramos proporciones, uso y muestras en el lugar donde irá el mueble.
Dos muestras parecidas sobre la mesa pueden verse distintas en una pared soleada. Probamos el tono junto al pavimento de día y con las lámparas encendidas.
Una librería abierta o un aparador puede mostrar madera mientras los armarios grandes mantienen frentes más serenos. El dibujo de la veta se decide en el alzado.
El acabado debe seguir siendo práctico junto a una cocina, una entrada o una ventana. Elegimos superficie y protección por el uso, no solo por la paleta.
Un roble claro no es un único tono. Comparamos la muestra con el suelo que seguirá en la casa.
Si hay cortinas, tapicería o encimera que permanecerán, entran en la selección de blanco y madera.
Una pieza cercana a una ventana puede recibir más luz y calor que otra. Acabado y protección se escogen para ese lugar.
No. El punto de partida son la luz y la casa; un contraste medido puede ayudar a ordenar la composición.
Sí. Trae una foto y, si es posible, una muestra o referencia del acabado para comparar el mueble nuevo con ella.
Revisaremos la consulta y te contactaremos para aclarar el alcance y los siguientes pasos. Enviar el formulario no implica contratar.